
Tres años de VAR en Argentina: entre la justicia prometida y la polémica permanente
El balance del Video Arbitral en la Liga Profesional es ambiguo. Redujo los errores groseros pero creó nuevas inequidades. Una mirada crítica.
Cuando la AFA implementó el VAR en 2022, la promesa era simple: menos injusticias, menos manos decisivas en el resultado, menos polémicas. Tres temporadas después, el balance obliga a una revisión más honesta. El VAR no eliminó la polémica. La desplazó.
Lo que mejoró
Los goles en offside flagrante casi desaparecieron. Las expulsiones por agresiones fuera del campo de visión del árbitro se redujeron. Los penales por mano involuntaria en jugadas de gol se aplican con más consistencia. En eso, el VAR cumplió.
Lo que empeoró
El tiempo de revisión se extendió de manera escandalosa. El promedio de espera en la Liga Profesional supera los 2 minutos 40 segundos por revisión, el peor de Sudamérica según datos de la CONMEBOL. Esto no es un problema técnico: es de criterio. Los árbitros de sala revisan demasiado, sin un protocolo claro de cuándo intervenir.
"El VAR vino a resolver las dudas evidentes, no a generar debate filosófico sobre si la mano estaba en posición natural o no." — Árbitro FIFA en actividad, que prefirió el anonimato
La propuesta
La solución no es eliminar el VAR. Es reformarlo con reglas de intervención más claras, tiempos máximos de revisión, y una comunicación pública en tiempo real de las decisiones. El fútbol argentino tiene los árbitros. Lo que le falta es el protocolo.
La pregunta que nadie quiere hacerse: ¿cuántos títulos en la historia del fútbol argentino hubieran tenido otro dueño con VAR? La respuesta, incómoda pero necesaria, está en el corazón de este debate.


