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Cabo Verde, fe y pizarra: el plan de Scaloni para romper el cerco africano

La Selección enfrenta este viernes al equipo revelación del Mundial, que se hizo fuerte con un bloque bajo impenetrable. Análisis táctico, los antecedentes con España y Uruguay, y el hilo invisible que une a ambos países.

Cabo Verde, fe y pizarra: el plan de Scaloni para romper el cerco africano
Redacción Paravalancha(hace 3d)3 min de lectura
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Cabo Verde ya dejó de ser una sorpresa: es una realidad incómoda. El equipo africano llegó a los 16avos de final tras empatar sus tres partidos de grupo (0-0 con España, 2-2 con Uruguay y 1-1 con Arabia Saudita) y ahora se planta en Miami como un hueso duro de roer para la Selección Argentina. Lo que parecía un trámite en el papel se convirtió en un desafío táctico concreto: ¿cómo romper un bloque defensivo que complicó a dos potencias europeas y sudamericanas?

El bunker de Bubista

Pedro Brito, más conocido como Bubista, le construyó una identidad sólida a Cabo Verde. El esquema arranca en un 4-1-4-1 que, sin la pelota, muta en un 4-5-1 compacto. Los extremos retroceden como carrileros, los interiores se juntan por dentro junto a Kevin Pina —el volante central y alma de la estructura defensiva— y el equipo se transforma en un embudo. El objetivo es simple pero efectivo: cerrar caminos, tapar líneas de pase, reducir espacios. España dominó la tenencia en el debut pero no pudo penetrar ese muro. Luis de la Fuente probó con Pedri de mediapunta buscando filtrar pases a espaldas de los volantes, sin éxito. Luego apeló a envíos largos con Cucurella tirando diagonales desde la izquierda. Nada alcanzó para romper el cero.

Uruguay, en cambio, apostó a la amplitud: laterales subiendo, extremos abiertos y 29 centros al área en total. Convirtió dos goles pero tampoco generó demasiado peligro sostenido. El equipo de Bielsa terminó empatando 2-2 y evidenció que Cabo Verde no solo se defiende bien, sino que también sabe salir rápido de contra. Con jugadores veloces como Ryan Mendes y Willy Semedo —que tiran diagonales hacia adentro—, los caboverdianos aprovechan cada robo en zona peligrosa para lastimar. Contra Arabia Saudita, de hecho, tuvieron más posesión que su rival, algo que no ocurrirá ante Argentina pero que muestra que no renuncian a atacar cuando pueden.

La respuesta de Scaloni

Argentina ya enfrentó en esta Copa del Mundo a dos rivales que presionaron en bloque medio (Argelia y Austria) y a uno que esperó más atrás, como Jordania. En ese último partido faltaron varios titulares y la circulación de pelota se resintió. Ahora, con el equipo de gala disponible, el plan de Scaloni debería ser el de siempre: juego asociado, movilidad, toque. Que los volantes —Paredes, De Paul, Mac Allister— filtren pases para Almada y Messi, los que mejor se mueven entre líneas. Para eso es clave mover la pelota de un lado al otro, desordenar al rival, encontrar los huecos.

Otra alternativa, menos habitual en este equipo, es el pase largo a espaldas de la última línea. Cabo Verde se abroquela pero no siempre presiona con intensidad al lanzador en la zona del círculo central. Su delantero centro —posiblemente Dailon Livramento— suele quedar en inferioridad numérica ante la dupla de centrales rival. Con buen pie para el pase largo, Argentina podría sorprender por esa vía. Pero cuidado: dejar espacios atrás puede ser letal contra un equipo que, cuando roba en zona de tres cuartos, sale como una flecha.

El hilo invisible

Mientras la pizarra se llena de flechas y nombres, hay una conexión que trasciende lo táctico. En el vestuario argentino, como en cada estadio desde hace años, hay un altar improvisado: la Virgen de Luján, la Difunta Correa, San Expedito, agua bendita. La base de este plantel es la misma que ganó Qatar 2022 y las Copas América de 2021 y 2024, y la fe sigue siendo parte del ritual. Curiosamente, existe un hilo histórico que une a la Virgen de Luján con Cabo Verde: Manuel Costa de los Ríos, un esclavo caboverdiano que llegó al Río de la Plata en 1630, fue testigo del primer milagro de la Virgen y su devoto cuidador durante cinco décadas. Una historia de fe que, de algún modo, conecta a ambas delegaciones en Miami.

En Ghana, un brujo anunció maldiciones sobre Harry Kane y luego la eliminación de Argentina ante Cabo Verde. La delegación albiceleste prefiere el silencio. Este viernes, en el campo de juego, la respuesta será futbolística. Scaloni tiene las herramientas para romper el cerco africano. Resta ejecutar.